JESÚS MARCOS

inicio     perfil      trayectoria      obras      críticas

PERFIL

Jesús Marcos

Nací en Salamanca, terminaba la guerra Civil Española, solo recuerdo la posguerra. A pesar de esa posguerra donde todo faltaba y proviniendo de una familia humilde y de un barrio humilde, cuando terminé la escuela primaria comencé un secundario en la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca. Solo fueron dos años, donde mas que Arte aprendía oficios,  tallar la madera,  trabajar el metal, familiarizarme con la materia. Quizás de hay venga mi gusto por lo manual, por lo artesano.

En 1953 con mi familia, emigramos a la Argentina, a Bahía Blanca, tenía 15 años, una edad, una época y una situación familiar que hicieron que comenzara a trabajar, pero casi enseguida, comencé a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Bahía Blanca. Aquí comenzó mi desarrollo como pintor. O había comenzado antes?.... Fui descubriendo el Arte.
Siempre estuve cerca de la escultura, ya en Buenos Aires se desarrollo a través de la cerámica escultórica. Todavía en Bahía Blanca, había ganado el Primer Premio de Dibujo del Salón Regional. Uno de los jurados había sido J.C. Castagnino, lo conocimos y esto sirvió para que viniera a Buenos Aires a estudiar a su taller.

Buenos Aires, principio de los sesenta, fue meterse de lleno en el Arte. En la Boca vivíamos en un conventillo taller-vivienda entre otros con los hermanos Cedrón, (Tata el músico y Alberto el pintor, y esporádicamente Jorge el cineasta). Martínez Howar, Roberto Broullon, “Cachete” González. Mientras en el taller de Castagnino compartíamos búsquedas y esperanzas con Enrique Aguirrezabala, Oscar Bony, Jack Vapñaski, Norberto Gómez, Alfredo Bonet y muchos otros. Fueron años muy intensos, de gran bohemia en el vivir, pero de intenso trabajo. No era un taller tradicional, existía la casa que pagábamos entre todos (en lugar de pagarle una cuota a Castagnino, pagábamos el alquiler, el maestro venia una vez por semana, nosotros trabajábamos todos los días, casi era nuestra casa, para los que proveníamos del interior era un hecho. Oscar Bony de Misiones, Alejandro, Cristina Martínez y yo de Bahía Blanca, Aguirrezabala de Gualeguaichu etc.

Después de varios años de estar empapado en el arte, pase a ser ayudante de Castagnino en su taller, estos dos años también fueron definitivos, viví la pintura desde la profesionalidad, conocí a muchos de los grandes pintores del momento, amigos de Castagnino. Cuando Castagnino no me necesito mas me pasó como ayudante al taller de Berni, pero a este último le ayude sobretodo en murales. En esa época se hacían muchos y trabaje en equipos tanto para Castagnino como para Berni. En 1962 Castagnino decidió no enseñar mas y paso el taller a los alumnos que el consideraba mas avanzados, me hice cargo de ese taller hasta 1965 año de mi viaje a México en que se cerró. Había asimilado bien las enseñanzas de Cezanne y aparecía en mi pintura una doble vertiente, pos cubista por un lado y expresionista-“nueva figuración” por el otro.

En 1965 viaje a México. Recorrí Latinoamérica de Buenos Aires a México durante dos meses, por tierra en contacto tanto con lo popular como con las culturas indígenas o artistas actuales. Ya en México, estudie grabado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos en México D.F. Con un Grabador catalán, Moreno Capdevilla. Conocí a Siqueiros (me relacione con el a través de una carta que me había dado Castagnino) Me invito a ayudarlo en unos murales que estaba por hacer y si bien lo vi varias veces no me entusiasmo mucho la idea (fue una de las malas elecciones de mi vida, estos murales son los de la Universidad de Guadalajara) conocí y traté al poeta León Felipe, era toda una lección de vida e integridad. En México comencé a desarrollar los grabados que fueron tomando un camino propio a través de los años. Expuse tanto en México como en Guatemala. Antes de viajar ya había hecho algunas exposiciones individuales en Buenos Aires, pero fue en México donde comencé a moverme en otro nivel digamos mas profesional. Estudié antropología en el Museo Antropológico. Nunca tuve una atracción desde la pintura por el Arte Precolombino en sí mismo, pero siempre tuve una atracción por las llamadas Culturas Primitivas y en este sentido las sentí y estudie como a tantas otras culturas que siempre me fascinaron.

Desde México viaje a Nueva York donde también viví un año. Fue un encuentro fuerte. Nunca había estado viviendo la Cultura Anglosajona. Epoca del Hipismo, las grandes manifestaciones contra la guerra de Vietnam,  y el Arte Pop. No pinté mucho, fue un año de investigación, de asimilar un mundo diferente. Trabaje sobretodo haciendo “collages”, técnica que había comenzado a desarrollar en México pero que en Nueva York paso a ser casi la única técnica que desarrolle. Tuve una fuerte influencia del Pop Art pero no tanto en la imagen pictórica sino en la incorporación a la pintura del mundo cotidiano. Y el “collage” con sus fragmentos de realidad se prestaba para poder incorporar ese mundo cotidiano. Creo que estos “collages” fueron en buena medida los que me permitieron ver la imagen como fragmentos de la realidad y me dieron esa libertad de ordenar el mundo del cuadro según una necesidad de este y no del mundo descriptivo y lineal. A esto hay que agregar sobre todo  las lecturas de las obras completas de Sergei Eisenstein  y sus teorías sobre  montaje cinematográfico. (en Nueva York hice algunas experiencias de cine de “underground”)  Quizás también los “ensamblajes”   provenientes del cubismo a los cuales no eran ajenos los “collages”. En Nueva York  no expuse ni participe de ninguna actividad cultural, quizás me lo impidió el idioma pero creo que fue mas que nada el tratar de asimilar otra cultura que no conocía. Pero si estuve en contacto con toda la cultura neoyorquina, desde lo Hipi, al cine de “underground”,  los pintores Pop algunos de los cuales conocí personalmente o al Jazz que escuchaba en Grenwich o Harlem.

A principio de 1968 fui a vivir a París. Si la llegada a Nueva York fueron las manifestaciones contra la guerra de Vietnam al poco de llegar a París fue Mayo del 68. Dos grandes acontecimientos en lo social que supongo dejaron huellas en mí, pensando en mi interés por la realidad social. Si en Nueva York el contacto fue con las vanguardias, en París fue con los museos y los maestros de todos los tiempos. Pero creo que en París descubrí la actitud surreal, no tanto en la pintura como en la literatura, era una actitud frente al mundo circundante que se vivía cotidianamente. Escritores como Artaud, Michaux, Bataille o Barroughs fueron otro aspecto de las vanguardias. La técnica del “cut-up” desarrollada en la literatura por Barroughs, complementa el montaje proveniente del cine y el “ensamblaje” proveniente del cubismo. Creo que estas tres vertientes sirvieron para consolidar tanto el concepto de fragmento como de armado y desarmado de la realidad. En París desarrolle sobretodo el grabado, pero a pesar de que llegue desde México con una técnica de grabado ya resuelta creo que fue en París donde terminé de armar mi técnica y creo que Rodolfo Krasno no fue ajeno a esta definición. Si bien algo de mi sentido de “gofrado” se emparienta con los gofrados de Berni, pienso que no vino por ahí la influencia y si hubo algo de influencia, vino por el lado de Krasno.

Creo que antes de viajar a México estaba ya definidas las dos vertientes que posteriormente se iban a desarrollar en mi obra. Por un lado la constructiva, Cezanne, el Cubismo, la estructura del cuadro y por el otro la expresionista, nueva figuración, pop. En París se agregó otra faceta nueva, lo onírico, lo subrreal. Desde entonces el camino ha estado signado por estas corrientes, con el predominio de alguna de ellas por periodo. 

En 1973 regresé a Buenos Aires. Deje de lado las pinturas con elementos de bulto y comencé a pintar sobre tela plana. Mi necesidad de trabajar la gráfica hizo que volviera a retomar el grabado. Recomencé  con fuerte gofrado pero  muchas cosas variaron, los grabados eran menos gráficos que periodos anteriores y más pictóricos.

Diseño y programación: Clic Multimedia