LILIANA TROTTA

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CRÍTICAS

Liliana Trotta y su tramado de sentidos.

El universo de formas expresado por Liliana Trotta conmueve. Composiciones de sonoridad diáfana, colores vibrátiles y espacios silentes generan entornos que permiten pensar los mitos y las prácticas culturales. Estos ámbitos, constatables en pinturas, monoestampas, objetos, dibujos e instalaciones, entrecruzan íconos engarzados en la memoria popular. La resultante induce empatías con la obra, transportando la sensibilidad a planos mayores de comprensión estética. El ethos rioplatense se muestra amplificado, desenvuelto, libre de velos y prohibiciones. La cultura latinoamericana manifiesta su multiplicidad viva y selvática.
Sin forjar situaciones y alejando ambigüedades, el conjunto de los trabajos presentes es sólido y libre de fisuras: autónomo. Collages, objetes trouvés y técnicas que emplean chapas y óleos, indican la investigación de materiales diversos, conectando las experiencias artística y lúdica.
Con ductilidad y trabajo, la intuición va acomodándose, estructurando planos abiertos antes que cerrados, escenarios dados a la libertad y el vuelo.
Espaldas, felinos, espejos, ofidios y saurios instituyen mundos donde las señales, los signos y los símbolos entretejen variedad de caminos que se unifican en planteos bien compuestos.
Los discursos son claros y no hay dudas. Las metáforas expresan su decir. Los sentidos señalan exploraciones constantes, evidenciando conciencia y claridad de los rumbos. La ironía, ácida y contundente, aguza la mirada, disolviendo convenciones y pactos.
Liliana Trotta desenvuelve su imagen una vez más. Comprobamos la vida, nos hacemos sentido y la estética retoma el camino ético.
 
Armonía del símbolo.
Elevación.
Realización.


Miguel Ángel Rodríguez
Mayo, 2008

Liliana Trotta presenta "Evita, el mito continúa, en donde toma la figura de Eva Perón y la ubica dentro de pequeñas cajas o altares de madera. El conjunto muestra muñecas o santas vestidas con lujo, bien peinadas y luciendo joyas, como gustaban verla a Eva sus "descamisados”.
Para Evita, Trotta diseña una colección de ropas con material
sacado de los recortes que tiran a la basura los confeccionistas del barrio de Once. De la basura al lujo gracias al arte de Trotta, que como una antropóloga social revisa entre lo que se tira para darle al mito la vestimenta adecuada.
En los cuadros desarrolla el tema que viene trabajando desde hace tiempo: los mitos populares. y es por eso que ubica junto a Eva Perón a Carlos Gardel, quien desde las obras reparte estampitas de otro icono popular como es San Cayetano.
De manera respetuosa, Trotta nos ofrece una visión lúdica de personas que se convirtieron en mitos y de una serie de mitos que, sumados, han ayudado a construir nuestra identidad.

Nanu Zalazar
Crítica de Arte. Octubre 2006.

El icono y su oficiante.

Es conocida la variación de significados que sufren, las muñecas cuando se las extraña del mundo de los niños y se las contextualiza en el de los adultos. Aquellos se modifican inmediatamente.
De detonadoras de instintos maternales, de protección y ciudado en el ámbito infantil, pasan a convertirse, para los mayores, en objetos inquietantes. La filmografía de misterio ha aprovechado largamente esa cualidad.
Estas pequeñas imágenes idealizadas, a nuestra semejanza, nos producen sentimientos profundos y equívocos. Quizá la nostalgia por aquello que pasó, por los momentos felices que perdimos, o de resentimiento ante el recuerdo de tempranas desilusiones, injusticias y soledades. O quizá detone en nosotros ese cariño en parte frustrado que seguramente experimentamos ante ese facsímil de nuestra propia identidad, pero que no era capaz de llorar con nosotros ni de devolvemos nuestro afecto.
Las muñecas Evita de Liliana Trotta me inspiran parecidos sentimientos. Y estos son aún más complejos, porque Evita nos recuerda a Evita, y Evita es un mito.
Y vuelvo a sentir nostalgia por la época de oro que gran parte del pueblo argentino vivió a su lado y por la felicidad perdida que ella desparramó a manos llenas.
Y vuelvo a sentir resentimiento contra ese destino injusto que nos la arrebató en su juventud, y en mi caso, en el momento que más la necesitaba, el momento de salir al mundo, el momento del compromiso.
Y vuelvo a vivir la soledad, la indefensión que muchos sentimos cuando ella se fue, cuando se la insultó, se la agredió y se la quiso someter a una segunda muerte, la de la supresión de su memoria.
No obstante, ahora, podemos pensar libremente que Evita fue una heroína.
Y consolamos módicamente con el pensamiento de que, como a todos los bellos, los valientes, los justos, los héroes, la vida suele retirarlos de la escena temprano, seguramente para equilibrar sus dones con los de una humanidad en general mediocre.
Ahora -para Tirios y Troyanos- Evita es indiscutiblemente un mito.
y como tal, como sucede en todas las sociedades, la imagen del mito tiene algo de sagrado.
Liliana es acá la oficiante, la cuidadora del icono.
Ella se viste una y otra vez con las mejores ropas que salen de sus manos. Esas manos que Liliana considera su principal medio de dar cariño, de expresar su creatividad.
La mítica Evita nos devuelve así, desde su caja de muñeca, ese sentimiento de profundo reconocimiento mezclado con la frustración por su temprana partida y por la supervivencia la. Injusticia contra la que ella luchó hasta el último segundo de su vida.
Cocktail explosivo que ella concitó durante su corta existencia, y que nosotros sentimos al conmemorarla.
Nos queda sólo agradecer a Liliana, el permitimos,
por medio de su arte, revivir las emociones que
siempre nos despertará la imagen de esta mujer
paradigmática.

Arq. María Isabel de Larrañaga.
Directora del Museo Eduardo Sívori. Agosto 2005

Hace un par de décadas, muchos artistas y teóricos del arte se preguntan si sería posible la figuración después de la abstracción. Otros iban aún más allá: se cuestionaban si era posible la pintura.
La experiencia de los últimos años ha demostrado que no solo son posibles ambas cosas, sino que además pueden transformarse en formidables herramientas de combate contra toda pretensión de una estética totalitaria, basada en la perfección formal, el valor absoluto del gesto o el concepto.
Liliana Trotta ha elegido estas armas para moverse en un mundo atribulado por la demolición de los grandes modelos, y trabaja para construir el suyo propio con la seducción del color, la materia pictórica y las discrepancias formales. Estos elementos le sirven para dar rienda suelta a su fantasía, vagabundear por el interior de su historia personal y descubrir símbolos que se articulan y se oponen entre sí.
En esta tarea empieza por invadir sus telas con esos rojos hechos de magenta y cadmio que se exponen sí mismos en su meticulosa elaboración de transparencias y superposición de capas. Son unos rojos que parecen salir de los frescos de la casa Veti de Pompeya o más precisamente de la escena operística italiana con todo sus desbordes vitales. Son rojos con historia. Como la de Liliana Trotta que descubre su intimidad personal en una figuración arbitraria que ubica Gardel junto a Colón y a una orquesta típica junto a los Guns`n Roses. El territorio elegido puede ser la plaza, el ámbito tradicional de lo popular y / o el banquete, donde tiene lugar el ritual de la comunicación, a veces presididos por los vínculos familiares.
Allí se perfilan las normas de la tradición que la joven novia transgrede con su sensualidad y su erotismo desbordante, servido como plato fuerte de la mesa familiar. Por la misma zona se deslizan sus fantasías de evasión a horizontes exóticos asomadas en la figura del marinero y el tigre, en un clima de armonía y tensiones, como su tratamiento del color.
Todos estos símbolos personales terminan por consumar otra gran transgresión: la de las normas de la pintura culta, corroídas por la paleta del cromatismo vivo, de arraigo popular, que desconoce la belleza de las proporciones y fuerza los límites del buen gusto.
Nada de esto es caprichoso, es el camino que Liliana Trotta ha elegido para erosionar las normas impuestas: estén éstas ancladas en la pintura o en su mundo individual.


Ana M. Battistozzi.
Curadora y crítica de Arte.

Americanismo e identidad

Ingenuidad Expresionista.
La figuración de Liliana Trotta tiene rasgos ingenuos. Precisamente por eso es directa e inmediata. No se agota, sin embargo, en las referencias que caracterizan la pintura ingenua, ni resulta convencional aunque gran parte del arte actual, se aleje de la academia y de los prejuicios
Las imágenes reflejan los desbordes de la fantasía de un modo muchas veces sentimental e intimista que incluye una sana dosis de picardía. Si se nos permite decirlo así, su estilo proviene de confiarle una realidad viviente al significado ilustrativo de la imagen. Que esa realidad pertenezca a la ficción no importa una reducción de su credibilidad: su inminencia está en ciernes. Trotta sabe tender un puente que va de adentro a afuera y sobrevuela la anécdota para instalarse en la región de la poesía que se une con la inteligencia.


La Nación.
Aldo Galli. Agosto 2003

Construye sus objetos con gasas, telas pintadas, y todo el acervo de la manualidad escolar. Una manualidad que ironiza los mitos nacionales (Gardel, Eva Perón) en torno a las cuales se fue conformando la imaginería popular, cuestionando los emblemas que diseñaron nuestra cultura, como “ Alta en el cielo”,” la gran novia argentina” (Laura Batkis, miembro de la Asociación Argentina de Críticos de Arte).
Galería Ática 7 de julio de 2003.

Los cuatro artistas de esta exposición tienen en común. No solamente su producción objetual, sino, fundamentalmente, la libertad como único criterio para producir trabajos. No están supeditados a mandatos de modas internacionales y tampoco están pendientes a pertenecer al mundo del arte que sale en los diarios y ferias de arte. Trabajan un poco al margen de la historia oficial del arte argentino. Esto les permite juntarse par hablar de arte sueños y esperanzas. Organizar una muestra implica par ellos un espacio de reflexión critica para intercambiar opiniones, debatir, discutir y divertirse. Esta sensación feliz sin especulaciones de mercado, me produjo, debo confesarlo una gran alegría. Por eso, creo que esta muestra más que una exposición es un encuentro. Una manera de revelar que hay otros modos de producción simbólica donde la celebración y la amistad son también estrategias posibles para seguir viviendo.


Laura Batkis.
Objetivamente - Julio 2003.

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